Ana da Silva. Foto: Shirley O’Loughlin
Platicamos con Ana da Silva, una de las fundadoras de The Raincoats y del post-punk, quien tras la disolución de la banda comenzó a escribir canciones para sus discos en solitario, en los que ha explorado otros territorios musicales. La guitarrista de aquel grupo femenino, que desde su aparición continúa influyendo en quienes se atreven a girar sus discos, aclara lo que ocurrió ante la posibilidad de salir de gira con Nirvana y confirma su postura sobre la ocupación israelí en Gaza, además de otros asuntos que han transcurrido en su trayectoria artística
Lee la entrevista en su idioma original aquí
Traducción por Abigail Medrano
-Hablemos de tus lanzamientos de este siglo. Hace veinte años publicaste The Lighthouse, tu primer disco. ¿Las piezas que se incluyen son de otros años o son composiciones para este álbum?
Algunas de las canciones de The Lighthouse fueron escritas después de que The Raincoats se disolvieran en 1984. Algunas fueron escritas mientras estaba haciendo el álbum.
-En este disco hay un track en el que aparece Stuart Moxham de Young Marble Giants. Platícanos de ese encuentro.
A Stuart Moxham, a quien conocí gracias a nuestra conexión con Rough Trade, le pidieron que compusiera una canción para una compilación que celebrara la obra de António Carlos Jobim. Como soy portuguesa, pensó en mí para que la cantara. Como me gusta mucho la canción ‘Modinha’, decidí incluirla en The Lighthouse.
-¿Estuviste de gira con The Lighthouse?
Toqué en Portugal, España, Alemania y el Reino Unido.
-Luego aparecieron Island y el sencillo ahhh, en ambos compartes crédito con Phew. ¿En qué momento se encontraron musicalmente?
Nos conocimos en Tokio cuando The Raincoats tocaron allí y ella nos abrió el concierto. Más tarde, una amiga en común sugirió que hiciéramos algo juntas. Me envió algo de su música y no paramos de decir que debíamos colaborar. Pasó el tiempo y, mientras tanto, empecé a comprar módulos electrónicos para un sintetizador modular. En cierto momento, sentí que tenía el equipo que necesitaba y quería para esta colaboración. Creo que le envié algo y ella añadió su respuesta.

El arte de Island nos parece muy lindo; recuerda a Yves Klein. Cuéntanos de ello.
¡Gracias por el comentario tan bonito! Hice la pintura con azul cobalto, un color precioso. Lamentablemente, no se imprime con mucha fidelidad. El color se ve genial en la pantalla, pero en el papel es más tenue. Algunos colores pierden su intensidad al imprimirlos.
El azul es el color del mar, por lo que la pintura es una referencia al vasto mar que nos separa a Phew y a mí, y también a nuestras islas de Japón y el Reino Unido.
-Spoken word, experimental, industrial, ¿cómo fue el proceso de grabación con la exAunt Sally?
Cada una empezaba la mitad de las canciones y la otra las terminaba. Era bastante sencillo. Cada canción la empezaba una y la terminaba la otra, normalmente sin que quien la había iniciado volviera a escribirla.
Me sentí muy libre grabando y forjé una estrecha amistad con Phew. Nos escribíamos mucho por correo electrónico sobre lo que sucedía en el mundo, nuestras preocupaciones, ideas y sentimientos. Ambas aceptábamos las aportaciones artísticas de la otra y todo esto me hizo muy feliz.
-¿En qué otros sonidos pensaban?
Lo bueno de los sintetizadores es que puedes obtener una cantidad casi infinita de sonidos diferentes, así que me conformé con usar solo el sintetizador modular. También usamos nuestras voces. Canté en japonés, que no hablo, y ella en portugués, ¡que tampoco habla! Enviamos una grabación de cómo deberían sonar las palabras y la otra persona cantaba. ¡Fue divertidísimo! Shima significa isla.
-El single In Awe Of A Painting incluye la versión de ‘Litany’ de Mark Beer, ¿por qué elegiste esta canción como lado B?
Tengo el sencillo de Mark Beer y me gustó mucho, así que decidí hacerlo. Quizás fue su tristeza lo que me atrajo… Quería tener una canción en la cara B del sencillo que no estuviera ya en el álbum.
-¿Cómo fue tu estadía por el sello de las Chicks on Speed?
Mi experiencia con Chicks on Speed fue genial. Nos hicimos amigas. Son muy creativas, talentosas y buenas personas, con mucha energía y chispa.
-Cuando formaste The Raincoats, había una sensación de estar abriendo camino en un territorio muy masculino. ¿Recuerdas qué era lo que más te indignaba, o lo qué querías cambiar? Y hoy, ¿qué te mueve o te preocupa como artista y como mujer?
Había muy pocas mujeres tocando música a finales de los 70, ¡pero eran tan inspiradoras! Te hacían creer que ser mujer y tocar música era posible.
La idea de tocar la guitarra eléctrica, por ejemplo, nunca se me había ocurrido hasta el punk. La mentalidad en la época del punk era muy parecida a «si quieres hacer o decir algo, simplemente hazlo. No necesitas mucha experiencia, solo valentía y energía». En mi opinión, la búsqueda de la perfección puede ser un obstáculo.

-¿Por qué Kurt Cobain convenció a The Raincoats para que regresaran?
Este es uno de esos mitos que se perpetúan en internet. No nos convenció de volver.
Nuestros discos no estaban disponibles a principios de los 90 y la gente estaba más interesada en los CD, así que Shirley O’Loughlin, nuestra mánager y colaboradora, fue a hablar con Geoff Travis y ambos decidieron reeditar nuestros tres álbumes: The Raincoats, Odyshape y Moving con Rough Trade Records en CD. Para celebrarlo, decidimos dar un concierto en Londres. Cuando Kurt se enteró, dijo: «Si dan un concierto, pueden tocar más». Así que nos invitó a una gira con Nirvana por el Reino Unido.
-¿Cómo fueron esos shows en la gira con Nirvana en 1994?
Lamentablemente no se concretaron. Primero, la gira se pospuso porque Kurt no se encontraba bien y luego falleció, así que, obviamente, se canceló. Estábamos en Nueva York dando algunos conciertos cuando nos enteramos. Fue una tristeza inmensa. Aún quedaba mucho por salir de su mente creativa.
-El sonido de The Raincoats rompió muchas reglas musicales convencionales. ¿Cómo surgió ese enfoque experimental?
En cierto modo, todo era experimental, porque nuestro conocimiento era bastante limitado. Así que simplemente probábamos cosas sin «estudiar» cómo se construían las canciones. Habíamos escuchado mucha música, aunque esa experiencia era más desde la perspectiva de un fan. No seguíamos reglas. Simplemente tocábamos lo que queríamos y, si nos gustaba, lo conservábamos. Estábamos muy abiertas a probar ideas, incluso si nos parecían extrañas.

-En ese momento, ¿sentías que estaban haciendo música feminista, o fue algo que se entendió con el tiempo?
Nunca decidimos hacer música feminista. Simplemente compusimos lo que considerábamos importante en ese momento y, en algunas canciones, expresamos puntos de vista feministas específicos. Eso surgió de forma natural.
-¿Qué tan consciente eran ustedes de estar proponiendo un nuevo modelo para las mujeres en la música?
No realmente. Simplemente expresamos nuestras preocupaciones, sentimientos y opiniones, y si de alguna manera inspiraban a otras mujeres, sería un gran beneficio.
-¿Cómo fue navegar la escena musical, principalmente masculina, con una propuesta tan disruptiva?
A muchos hombres no les gusta que una mujer haga algo tan bueno o mejor que ellos. Tampoco les gusta que las mujeres alteren o desafíen el statu quo. Vivimos y vivimos en ese mundo, pero creo que la única manera de avanzar es que haya gente que desafíe y luche contra ese statu quo. Suelo ver las cosas de forma positiva. Nuestros fans, tanto hombres como mujeres, en general, buscaban un cambio positivo.

-¿Cómo viviste ese “redescubrimiento” de The Raincoats por parte de nuevas generaciones?
Me alegra mucho saber que la gente se inspira en nuestra música y expresión creativa. Cuando tocamos, el público incluye a todas las generaciones y la mayoría son jóvenes.
En octubre de 2017, Jenn Pelly escribió un libro de 331/3 sobre nuestro primer álbum The Raincoats, y en julio de 2025 se publicará una biografía de la banda Shouting out loud: lives of The Raincoats escrita por Audrey Golden.
-Eres también artista visual y escritora. ¿Cómo se relacionan tus otros lenguajes creativos con tu música?
Son prácticas diferentes, pero, siendo sinceros, estas diferentes formas de arte son la expresión de la misma persona. Creo que mucho de lo que expreso a través de la música se refleja de forma similar en mi pintura.
-¿Qué te inspira hoy fuera del ámbito musical?
Cualquier cosa puede ser una inspiración. Si es positiva, la acepto; si es negativa, reacciono y creo algo positivo.

Para finalizar, nos gustaría que nos dieras un par de reflexiones. La música de The Raincoats también ha quedado plasmada en la historia como una herramienta de resistencia, en distintos ámbitos. Con base en esto, ¿qué opinas sobre el panorama político-social que vive el mundo actualmente? Principalmente en medio oriente.
El estado del mundo me parece muy deprimente. Siempre hay muchas situaciones injustas en muchos países, y en muchos de ellos la justicia nunca está garantizada. «El dinero es lo que mueve el mundo”, lamentablemente. Es una vergüenza lo que algunos humanos hacen a otros por dinero y poder. La avaricia es como una enfermedad: más dinero para quienes no lo necesitan y menos para quienes ni siquiera pueden acceder a la atención médica. ¿De qué estamos hechos?
-Por último, nos gustaría saber lo que piensas sobre las acciones que el mundo de la música, el cine y las artes han tomado respecto al genocidio que comete el sionismo israelí en contra del pueblo palestino.
Mucha gente creativa se opone a lo que ocurre en Gaza, pero el poder del dinero impulsa el ataque, y los esfuerzos de los creativos contra él no llegan muy lejos. Aun así, siempre vale la pena expresar descontento ante una situación como esta. Debemos creer que tendrá una influencia positiva.
-¿Palestina Libre?
Un genocidio es un genocidio. No se puede interpretar de otra manera. Robar es robar. Torturar es torturar. Matar es matar.
PALESTINA LIBRE LIBRE.
-Muchas gracias, Ana.
¡Gracias!