Crónicas

GABBA GABBA HEY! El día en que Ramores sacudió a Mérida

GABBA GABBA HEY! El día en que Ramores sacudió a Mérida

Ramores en La Casa de la Gata Negra. Foto: Kauchki

Ramores, el tributo definitivo de la legendaria banda de punk Ramones, visitó el sureste del país el pasado 10 de febrero para detonar la ciudad de Mérida, Yucatán, dando paso a su pequeña gira por México.

La cita fue en el venue llamado La Casa de la Gata Negra, lugar muy querido por todos los artistas y bichos raros de la ciudad, por ser el que ha impulsado el talento de muchas bandas locales, en esta ocasión, fue sede de lo que se convirtió en una de las noches más memorables dentro de la escena underground de Mérida. 

Las puertas se abrían a las 20:00 horas, pero desde las 19:40 comenzó a llegar el público portando chamarras negras y camisetas de Ramones. Mientras esperaban impacientes afuera del lugar, escucharon parte del sound check, cosa que elevaba más la emoción de ver uno de los actos más inusuales que han pisado este sitio.

La fiesta comenzó, las cervezas empezaban a destaparse, medias y caguamas, mientras un ambiente amigable inundaba el venue, como si todos se conocieran de años. Todo apuntaba a que sería una noche de aquellas.

Los vinilos empezaron a girar al ritmo de The Sonics, a cargo de uno de los DJ’s invitados, y la gente calentó motores mientras bailaba con clásicos del garage punk. 

Poco a poco el público se acercó al escenario, señal de que el primer grupo estaba a punto de comenzar.  En ese momento apareció William, punk veterano, vocalista de Brigada Esperanza -una de las bandas emblemáticas del sureste-, que junto a Luciano, de Argentina; Johnny, de Nueva York, y Juanito, bajista de la agrupación de culto Rikita Banana, tocaban como Tercermundistas, proyecto de punk rock relativamente nuevo, pero con mucha experiencia en sus integrantes ya que cada uno forma parte de bandas con una extensa trayectoria.

Tercermundistas
Los Tercermundistas: William, Luciano, Johnny y Juanito, encargados de empezar a hacer ruido en esa noche memorable. Foto: Kauchki

La Casa de la Gata Negra fue el lugar indicado y ese el momento preciso para estar ahí. La gente comenzó a bailar en el slam mientras el staff del lugar retiraba las sillas y mesas para hacer más espacio, era claro de que nadie se iba a sentar para cenar esa noche.

Tercermundistas terminó su set, rápido, ruidoso y con mucha actitud; estábamos encantados con toda la energía y buena onda de las canciones, sobra decir que nos encontrábamos listos para lo que seguía.  

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Algo usual de los conciertos es que siempre, entre banda y banda, se suele salir a fumar o platicar, sin embargo, en este caso todos permanecieron en sus lugares. Nuevamente las tornamesas giraron. Joan Jett a 45 revoluciones por minuto sonó de fondo mientras la gente comenzaba a corear el legendario “Hey Ho! Let’s Go!”. A estas alturas de la noche,  problemas en el audio empezarón a retrasar el tan esperado momento, pero teníamos fe en que todo se iba a arreglar para seguir con lo programado.

Después de hablar con mucha gente que asistió, me motivé mucho más, palabras como “Nunca tendré la oportunidad ver a Ramones en vivo, y asistir a un show como este es un sueño” me hicieron creer que algo bueno estaba pasando en la ciudad. Ahí seguíamos, viendo que, desde el fondo del lugar, cuatro siluetas se acercaban mientras sonaba el intro de la película The good, the bad and the ugly.

Por fin, Johnny, Joe, Tommy y Dee Dee Ramore subíeron al escenario, entre risas y aplausos la pandilla de Mérida recibió a la banda de Vancouver, mientras los miraban de forma sorprendida ya que la caracterización era impecable.

‘Durango 95’ dio inicio al show, seguida por ‘Teenage Lobotomy’, en ese punto de la noche el lugar se convirtió en tierra de nadie, todos bailando y disfrutando de la música, las tornamesas y el equipo se cubrieron con chamarras ya que tras cinco minutos de haber iniciado el show, la cerveza empezó a volar, y uno que otro diente, ya que la pandilla de Mérida no perdona en el slam

Ramores
Ramores detonando Mérida con su punk. Foto:Kauchki

La noche continuó sin bajar el ritmo. Ramores tocaba más y más rápido rolas como ‘Pet Sematary’, ‘Rockaway Beach’, ‘Chinese Rock’ y, mi favorita personal, ‘California Sun’, las cuales detonaron el lugar, sin embargo, el momento cumbre fue cuando el tan mítico ONE, TWO, THREE, FOUR dio paso a la rola que todos estábamos esperando. Un fuerte “HEY HO, LET’S GO” sacudió el centro de Mérida, donde más de 120 personas se concentraron para rendir tributo a la que muchos consideran la mejor banda de punk de la historia.

Un fuerte aplauso despidió a Ramores, muchos no podíamos creer lo que había pasado, pero entre tanta adrenalina sabíamos que la noche aún no  había terminado. La pista de baile se encontraba despejada, entre botellas y charcos de cerveza que personal del lugar limpiaba.

El DJ Capitán Muerte dio inicio al after party con un set lleno de clásicos de punk y power pop, que iba desde los Slickee Boys hasta Stiv Bators, no había mejor forma de terminar la noche. 

Este concierto es prueba de que Mérida, una ciudad en donde los conciertos están casi prohibidos, aún tiene mucho por qué luchar para mantener vivos los espacios en donde la música es primordial. 

Ramores
Johnny, Joe, Tommy y Dee Dee Ramore. Foto: Kauchki

Ramores formó parte del line up de Puerto A Go-Go, organizado por Slovenly Recordings. Durante su visita tuvieron algunas fechas en Puerto Escondido, Oaxaca, y en el centro del país. Nuevamente Discos de Muerte y Slovenly México estuvieron detrás de esta presentación que pasará a la historia. 

Y si llegaste hasta aquí y te sigues preguntando si son Ramones, pues no, son ¡RAMORES!

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