Arte de DATA
La consagración de Tainy en el mundo del reggaetón ocurrió en un lejano 2006, siendo coestelar junto a los productores dominicanos Luny Tunes en Más Flow: Los Benjamins, compilación definitiva para el género. Diecisiete años después, el puertorriqueño lanzaría DATA. Ghost In The Shell, Neon Genesis Evangelion, Akira, Cowboy Bebop son los universos a donde nos transporta a primera vista este lanzamiento, pero hay más, descúbrelo en estas líneas dedicadas al primer álbum del productor.
Hay obras que funcionan implícitamente como un mashup artístico para encubrir deficiencias creativas por parte del autor. Sin embargo, existen unas pocas que, aún repletas de nombres interesantes, se sienten como una auténtica tesis autoral. DATA, la obra maestra de Tainy, califica como un impresionante hito en la música urbana. No solo presenta al productor como un arquitecto capaz de construir beats, sino también como el creador de un monumento conceptual donde la música opera como información, que a su vez, da vida a la conciencia de una androide (Sena), un hilo narrativo que representa la esencia del ser humano y sus sentimientos.
DATA encuadra como una obra con un mundo propio, casi cinematográfico. Articula su concepto como un archivo de escenas donde conviven en armonía diversos géneros como reguetón, trap, synth-pop, DnB, jump-up y jungle, entre muchos otros, que generan una pulsión futurista mediante recursos brillantes y subescenas bien diferenciadas. La producción dirige cada movimiento; secciona con precisión los beats, el diseño de las transiciones y su convivencia con la lírica, las voces procesadas, el sonido futurista, los outros extendidos y un manejo del espacio que aglutina todos los caminos posibles.
Incluso cuando alguna canción es frontal, suele existir un segundo o tercer nivel compuesto por giros armónicos, epílogos con cuerdas y puentes que canalizan la energía del álbum. Es algo como la representación de producir beats desde un plano escenográfico. El listado de canciones es un monstruo conceptual con una narrativa aglutinante que interpola muchas emociones. Todo comienza con un inicio agresivo, de shot directo, seco y crudo, que funciona como declaración y como la puerta de entrada al universo de Tainy y a la mente de Sena.
‘Pasiempre’ representa el posse cut en su máxima expresión; utiliza texturas elásticas que tensionan el pulso del discurso sin quebrarlo. Aquí la lírica gira hacia el legado de los grandes, hacia la trayectoria del género, y culmina con una colaboración sorpresa del más grande de todos los tiempos. ‘Fantasma AVC’ cuenta con uno de los mejores beat switch del género. En su primera parte, Jhayco se monta sobre un reguetón algo sombrío, mientras Tainy emplea beats atmosféricos que enaltecen los principios de la narrativa.
Cuando cambia la naturaleza del tema, el break que va pegado al estribillo, el ambiente y el cambio radical de perspectiva, parecen trabajados estratégicamente con el fin de ponernos la piel de gallina. Una auténtica genialidad, si me lo preguntan. En ‘Mojabi Ghost’, Efra implementa un synth-pop que nos teletransporta a Macross -un par de décadas atrás-, como si fuéramos Rick Hunter pero buscando el camino de regreso al amor. La canción está sostenida por un soft beat lineal que prácticamente no cambia mucho, pero garantiza nostalgia instantánea.
Tainy & Bad Bunny– Mojabi Ghost
Además, podríamos estar hablando de la colaboración perfecta: los dos exponentes más grandes del género urbano en absoluta sinergia. ’11 y Once’ representa un punto interesante en el desarrollo del álbum. Su inmediata hibridación, el tono slow, la base de cuerdas y el lead de Sech, funcionan como un ancla emocional y como un respiro que, paradójicamente, mantiene una tensión constante entre ese sonido orgánico y el escuchante. Intensa sin duda.
Saltamos a un clímax sumamente interesante; ‘Volver’, es una clase magistral en blending tech/IDM con reguetón sin perder el rumbo. El sample que Tet armó, suena como un camino donde la lírica avanza y retrocede dentro de un loop interminable que dialoga con la carga sentimental del mensaje. De hecho, es un transporte brillante y textual del outro en ‘Me Jodi’, whoa. La textura y el flujo del EDM conviven muy bien durante 183 segundos con matices clásicos del género.
Judeline y Kris enamoran en ‘Si Preguntas Por Mí’. Toda la parte lírica interpreta el desplazamiento y la incertidumbre. Los beats sostienen esa idea porque no existen golpes dominantes ni recursos armoniosos que busquen atrapar al espectador. Por el contrario, todo permanece en estado de latencia, no existe una resolución sonora y Tainy conduce esa secuencia hacia un outro oscuro, difuso y disperso. El ADN de ‘Paranormal’ recupera la lógica de aquellos beats clásicos que sonaron durante los ochenta y que se utilizaban para marcar melodías crudas acompañadas de drama.
Los ritmos suenan mecanizados e intensos durante la transición y el pulso permanece estable durante toda la colaboración, una decisión acertada porque la lírica se construye desde la alteración, acompañada por un groove hipnótico y robotizado, al más puro estilo new wave, que concluye con un sonido polysynth estimulando caos. Tainy es un genio más que demuestra lo obvio; producir no consiste únicamente en hacer que una canción funcione, pegue o suene limpia; por lo que DATA, es, al menos en mis parámetros, el trabajo más técnico y brillante del género urbano.
